Colecciones destacadas
Entre cielo y tierra
Toda la vida nos dijeron que ser santo era ser impecable.
Ser perfecto, inalcanzable, siempre en control.
Ser luz sin sombra.
Caminar sin fallar y sin dudar.
Ser Santo es aceptar que somos dos lados conviviendo:
uno terrenal, presente, armonioso;
y otro, inquieto, caótico, profundamente humano.
Los dos necesarios.
Los dos verdaderos.